Existen grandes diferencias entre la situación fiscal de una empresa y su situación financiera: la situación fiscal la determina un examen o auditoría objetiva acerca del cumplimiento de sus obligaciones tributarias, mientras que la situación financiera se relaciona con el análisis interno en las cuentas de la empresa y a partir de ese análisis se proponen estrategias y mejoras.
A pesar de ello, en ambos exámenes, tanto fiscales como financieros, el tema de las inversiones es muy importante para la empresa, toda vez que son susceptibles de ser deducibles, tal como lo señala el Artículo 31 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, siempre y cuando sea mediante la aplicación en cada ejercicio, de los porcentajes máximos autorizados, sobre el monto original de la inversión.
Asimismo, en el Artículo 32 de la citada Ley, se define lo que se considera inversión: los activos fijos, los gastos y cargos diferidos y erogaciones realizadas en periodos preoperativos.
Definiendo a su vez a los gastos diferidos como los ACTIVOS INTANGIBLES, representados por bienes o derechos que permiten reducir costos de operación, mejorar la calidad o aceptación de un producto, usar, disfrutar o explotar un bien, por un periodo limitado, menor a la duración de la actividad de la persona moral, o aquellos que permitan la explotación de bienes del dominio público o la prestación de un servicio público concesionado.
En el mundo actual, el valor de una empresa ya no se limita a sus activos tangibles, como edificios, maquinaria o inventario. Cada vez es mayor la importancia de los activos intangibles, los cuales, aunque invisibles físicamente, representan un componente crítico del valor y el éxito a largo plazo de una organización.
Por lo anterior es sumamente relevante para la salud financiera de su empresa tener una protección legal sobre dichos bienes, ya que de otra manera no podrían ser deducibles. Para salvaguardarlos y demostrar su existencia ante la autoridad fiscal, estos activos se deben registrar ante la Institución gubernamental competente, la cual puede ser cualquiera de las siguientes:
¡No esperes más!, asesórate y registra los bienes intangibles de tu empresa a fin de que sean reconocidos legalmente, tanto en sus cuentas financieras como fiscales.
En caso de tenerlos ya registrados, el siguiente paso es determinar su valor real a través de una valuación, aún cuando se trate de secretos industriales, los cuales no son registrables.